miércoles, 10 de marzo de 2010

Rol Indie: Summerland


 

“Una noche, sin aparente razón, un inmenso y antiguo bosque apareció en medio del mundo, como si hubiese estado allí por siglos. Imponiéndose, y destruyendo,  a todo lo que existía con anterioridad, el bosque devastó las obras de los hombres. Nada escapo a la ruina causada por los árboles, ni el asfalto de las carreteras, ni los edificios de los grandes núcleos urbanos. La vida como la conocemos cesó: las estructuras colapsaron: los caminos, las vías de tren, y autopistas fueron devoradas; y todo lo que hubiese podido ayudar a una rápida recuperación dejo de existir.”
Summerland – Core Rulebook

Imagina que un día despiertas, y al mirar por la ventana todo lo que conocías ha desparecido: las carreteras, los edificios, etc. Todo ha sido engullido por un enorme bosque que pareciera llevar siglos en el lugar… una floresta antigua y salvaje, cuya sola presencia resulta intimidante, pero que a la vez te llama de una manera casi irresistible. Este es el argumento básico de Summerland, un juego independiente desarrollado por Greg Saunders, y al que él mismo denomina: “Un juego de rol de desolación y redención”.

Sin embargo, y regresando al argumento, no todo es tan sencillo como pudiese parecer a primera vista. De los árboles del “océano de hojas” (nombre que se le da al enigmático bosque) llega el llamado: una especie de “canto de sirenas” que atrae a los humanos de poca voluntad y que ha diezmado a la población, solo los capaces de resistirse a él pueden sobrevivir.  En este bosque sin fin medran los “perdidos” -aquellos cuya voluntad ha sido absorbida por el llamado- y los “salvajes”, quienes incluso han olvidado que alguna vez fueron humanos.

Los jugadores encarnan a uno de los peregrinos (“Drifters”), humanos a quienes las cicatrices de un pasado doloroso han endurecido mentalmente, protegiéndolos de la atracción sobrenatural generada por el bosque. Son ellos quienes deben intentar reconstruir a la sociedad humana, pero para ello deben primero dejar atrás su pasado, enfrentando -y venciendo- a sus demonios internos… arriesgándolo todo para alcanzar la redención.